muchacha en la ventana

"Lo que sé, lo puede saber cualquiera, pero lo que siente mi corazón solo lo conozco yo" Goethe
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domingo, 22 de noviembre de 2009

Tokio blues.Norwegian Wood

Siguiendo las indicaciones de una colega blogera (Profesora, va por ti), hace ya meses atrás en un ocasional paseo por la librería delante de los libros de un tal Murakami (que no el artista) recordé que alguien me los había recomendado. Claro, sin apuntar los títulos compré dos, uno para mí: Sauce ciego, mujer dormida (el de cuentos) y otro para regalarlo a una amiga devoradora de libros que tengo.

Ya frente al ordenador me dí cuenta que no había dado con el libro, pero bueno, leí entonces el que yo misma me había asignado, y no hace mucho si que comencé con Tokio Blues, Norwegian Wood. El enganche que tengo hacia el mismo me hace engullirlo progresivamente, claro cuando puedo sentarme a leer, y así he decidido compartir con vosotros, tanto la canción de Los Beatles, que yo no había escuchado (esta canción en concreto, no vayamos a mal pensar de la muchacha), como un fragmento del mismo, y la traducción de la canción. Sólo puedo decir que es muy recomendable, es un autor este Haruki Murakami, que engancha, creando su propia atmósfera.


Una vez tuve una chica

¿O debería decir

Que ella me tuvo a mí?

Me enseñó su habitación

¿No está bien?

Madera noruega

Me pidió que me quedara

Me dijo que me sentara

Miré a mi alrededor

Y no vi ninguna silla

Me senté en la alfombra

Esperando mi suerte

Bebiendo su vino

Hablamos hasta las dos

Y entonces me dijo

"Es hora de irse a la cama"

Me dijo que trabajaba por la mañana

Y se echó a reír

Yo le dije que no trabajaba

Y me arrastré hasta el baño para dormir

Y cuando me desperté

Estaba solo

El pájaro había volado

Así que encendí un fuego

¿No está bien?

Madera noruega.

El fragmento se inicia cuando Reiko, Naoko y Watanabe, reunidos, charlando comienzan una velada muy larga:

"Reiko fue a buscar una botella de vino blando de la nevera, la abrió con el sacacorchos y trajo tres copas. Era un vino tan ligero y delicioso que parecía de cosecha propia. Cuando el disco acabó, Reiko sacó un estuche de guitarra de debajo de la cama y, tras afinar el instrumento con mimo, empezó a tocar lentamente [...]Reiko, tras desentumecerse los dedos, empezó a tocar Norwegian Wood. Su interpretación estaba llena de sentimiento, sin caer en el sentimentalismo. Yo también introduje cien yenes de mi bolsillo en la hucha.

-Gracias-dijo Reiko sonriendo.

-Cuando escucho esta canción a veces me pongo triste-comentó Naoko-.No sé por qué, pero me siento como si me encontrara perdida en un espeso bosque. Hace frío, está muy oscuro y nadie viene a ayudarme. Por eso, si no se la pido ella no la toca nunca."