muchacha en la ventana

"Lo que sé, lo puede saber cualquiera, pero lo que siente mi corazón solo lo conozco yo" Goethe
Mostrando entradas con la etiqueta realismo francés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta realismo francés. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de agosto de 2009

El origen del mundo (L´Origine du monde)



Volviendo a mis orígenes artísticos, dejo en este post "El origen del mundo", según la visión de Gustave Courbet. ¿Porqué?, así me lo reclaman. Las pequeñas cosas de nuestros día a día, se mezclan, y es así como una se acuerda de aquellos cuadros que estudió una vez hace ya años.


Dejo de lado cualquier inclinación hacia la evolución del hombre desarrollada por Darwin (en este año se celebra); y cualquier mención a la teoría del Big Bang. Nos vamos a la simple mirada de un hombre. Un pintor.


Gustave Courbet, concibió en la postura de esta modelo, el origen del mundo, del ser humano claro, de la vida. Tumbada, semidesnuda puesto que se levanta el vestido. Su cara está oculta, no enseña su sexo orgullosa. Sin pudor. Sensualidad. Su instrumento de placer. Y vida también.


Courbet, pintor que se encuadra en el realismo francés. Revolucionario. Vivió entre 1819 y 1877. Participó en el gobierno de la Comuna de París en 1870, se encargó de la administración de los museos de la ciudad. Al caer dicho gobierno, fue encarcelado durante seis meses, por no poder pagar la multa tuvo que marcharse a Suiza. Muriendo finalmente de cirrosis.


Comienza como pintor de paisajes en los bosques de Fontainebleau. Es el fundador del realismo, escoge temas y personajes de la realidad cotidiana. Afirmaba que el arte debía plasmar la realidad. Sus referencias son los maestros del pasado como Velázquez, Zurbarán o Rembrandt. Sus desnudos, están dotados con una sensualidad y calidez, que abrumó al gran público, como se demuestra aquí.


Dicha obra realizada en 1866, un óleo sobre lienzo, oculto. Desde que lo compró en una subasta Antoine de la Narde, sus andanzas están poco claras. Pasó a manos de Hatvany, que se lo llevó a Budapest, serían arrebatados en la II Guerra Mundial por el Ejército Rojo, y devueltos a su dueño. Llegando a manos de Lacan, que como sus anteriores propietarios lo habían ocultado, en el reverso de otras obras de arte pasando así completamente desapercibido.


Hasta 1981, el cuadro no llega a manos del Estado Francés a la muerte de Lacan. No será hasta 1988, cuando se muestra al gran público. Y desde 1995 se expone en el Museo d´Orsay, al principio se le colocó seguridad, para salvaguardarlo de cualquier loco. Obras como esta, se guardaban del pudor del gran público y eran un tesoro para el propietario, que las admiraba en la más pura intimidad.