
"Morning sun", Edward Hopper
"Sentada sobre mi cama disfruto de los rayos de sol, que casualmente, entran por mi ventana. Meditando sobre mis cosas, pierdo el tiempo mirando más allá de ella. La ciudad sigue viviendo fuera de mis cuatro paredes. Pensando, pensando, empiezo a relajarme. El hermano sol, me calma, decido tenderme sobre la cama y por fín logro cerrar los ojos.
Después de muchas horas despierta, mis ojos ya enrojecidos por el esfuerzo, se cierran. Pero sigo pensando en mi día, en su conversación, en mis palabras, las lágrimas, intento asumirlo todo. Se puso el cartél de fin a nuestra historia. Han sido muchas horas despierta, todo esto me ha agotado. El único momento bueno, es este donde descanso en el calor de mi cama. Espero que al despertar me haya desprendido de este sentimiento de asombro y dolor."
Así congela Hopper en sus obras a los personajes. Personajes con una historia como esta, o como otras que podemos imaginar y que nos devuelven a nuestros momentos de soledad que de vez en cuando nos invaden.
La obra de Hooper se desarrolla durante el siglo XX, del cuál absorbera y aprenderá con el obligado estudio del arte en Europa, en pleno movimiento de vanguardias históricas. Su obra se caracteriza por una visión del ser humano, en un entorno urbano, con tintes que lo acercan al realismo, pero sumidos o congelados en un momento de reflexión o soledad.













