Desde el lugar más sagrado para los griegos se puede contemplar esta maravillosa vista.Delfos, el oraculo más poderoso. Durante una breve estancia, estos han sido mis paisajes, los dioses mis compañeros de ferri, y las ruinas antiguas los más bellos edificios, nunca vistos.De vuelta estoy.
A las estatuas de los dioses
Hermosas y vencidas soñáis,
vueltos los ciegos ojos hacia el cielo,
mirando las remotas edades
de titánicos hombres,
cuyo amor os daba ligeras guirnaldas
y la olorosa llama se alzaba
hacia la luz divina, su hermana celeste.
Reflejo de vuestra verdad, las criaturas
adictas y libres como el agua iban;
aún no había mordido la brillante maldad
sus cuerpos llenos de majestad y gracia.
En vosotros creían y vosotros existíais;
la vida no era un delirio sombrío.
La miseria y la muerte futuras,
no pensadas aún, en vuestras manos
bajo un inofensivo sueño adormecían
sus venenosas flores bellas,
y una y otra vez el mismo amor tornaba
al pecho de los hombres,
como ave fiel que vuelve al nido
cuando el día, entre las altas ramas,
con apacible risa va entornando los ojos.
Eran tiempos heroicos y frágiles,
deshechos con vuestro poder como un sueño feliz.
Hoy yacéis, mutiladas y oscuras,
entre los grises jardines de las ciudades,
piedra inútil que el soplo celeste no anima,
abandonadas de la súplica y la humana esperanza.
La lluvia con la luz resbalan
sobre tanta muerte memorable,
mientras desfilan a lo lejos muchedumbres
que antaño impíamente desertaron
vuestros marmóreos altares,
santificados en la memoria del poeta.
Tal vez su fe os devuelva el cielo.
Más no juzguéis por el rayo, la guerra o la plaga
una triste humanidad decaída;
impasibles reinad en el divino espacio.
Distraiga con su gracia el copero solícito
la cólera de vuestro poder que despierta
En tanto el poeta, en la noche otoñal,
bajo el blanco embeleso lunático,
mira las ramas que el verdor abandona
nevarse de luz beatamente,
y sueña con vuestro trono de oro
y vuestra faz cegadora,
lejos de los hombres,
allá en la altura impenetrable
Luis Cernuda. Invocaciones (1934-1935)
"las criaturas adictas y libres como el agua iban" me gusta este verso.. ¿ cuándo retrocedimos en libertades?
ResponderEliminarIco, yo me quedo con este: "hoy yacéis, mutiladas y oscuras,entre los grises jardines de las ciudades".
ResponderEliminarsupongo que retrocedimos en libertades, cuando se apoderó de nosotros el miedo.
un saludo
Pues no sabes la envidia que me das, muchacha. Además, esa imagen siempre me ha parecido de una paz...
ResponderEliminarDiana, es un sitio increible, se percibe esa magia y esa paz.tan lejos, tan lejos estaba que no podia ni actualizar mi blog.
ResponderEliminarbesos
hola me gustó mucho tu blog ya lo enlaze en mí lista de blog , saludoss.
ResponderEliminarPasate cuando quieras por aquí, a mi también me ha gustado mucho tu blog.
ResponderEliminarun saludo